Aclimatación

Cuando un niño viene de casa de sus padres al centro de día, a menudo ésta es la separación más larga que han experimentado. Incluso si el niño ha asistido previamente a un grupo de juego o a una cuidadora en el hogar, los cambios de pasar a un nuevo grupo infantil son considerables:

  • Las habitaciones no se conocen y ya su tamaño y equipamiento causan agitación.
  • El niño tiene que entablar una relación con un cuidador desconocido.
  • La convivencia con numerosos niños nuevos de distintas edades es también algo nuevo y extraño.
  • El niño se encuentra en un nuevo ritmo cotidiano.

Por este motivo, nosotros junto con los padres planificamos la fase de aclimatación con máximo esmero.

En una charla preparatoria con los padres sobre la fase de aclimatación, nos ponemos de acuerdo para de esta forma lograr transparencia y una base caracterizada por la confianza. Una fase básica que dura tres días en la que el niño no se separa de sus padres ayuda a valorar el curso de la aclimatación para poder planificar los pasos siguientes de forma apropiada. Al comienzo de la fase de aclimatación, nosotros asignamos una edudadora fija o un edudador fijo para el niño.

Nuestro enfoque de aclimatación se orienta en el modelo de aclimatación de Berlín.

Modelo de aclimatación de Berlín

Los padres se integran de forma intensa en la fase de aclimatación del niño. La fase de aclimatación dura dos semanas. A fin de conseguir una aclimatación suave y sin estrés, durante la fase básica de tres días de duración no se separa el niño de los padres. La madre o el padre están disponibles como el “puerto seguro”, sin embargo actúan de forma pasiva en lo posible. El cuarto día tiene lugar un primer intento de separación. Teniendo en cuenta la reacción del niño, el periodo de separación se va extendiendo cada día. En esta fase de estabilización el niño se queda solo con su cuidador cada vez un poco más. En la fase final el progenitor ya no permanece en el centro de día. La aclimatación termina cuando el niño acepta a la cuidadora como una persona que le da seguridad y permite que ésta lo consuele.[1]

A continuación nosotros tenemos en cuenta los sucesos de cada día y el centro de atención lo ocupa las necesidades del niño siempre. Adicionalmente, la charla cotidiana con los padres es para nosotros muy importante a fin de establecer una relación constructiva con los mismos.

Niños menores de un año en fase de aclimatación

Los niños menores de un año tienen un ritmo diferente al de los niños más mayores. Los primeros duermen y comen en otros momentos y requieren más atención. En fase de aclimatación y durante los primeros tres meses, para nosotros es importante adoptar el ritmo habitual del niño y nos adaptamos al mismo. Nosotros planificamos nuestra rutina diaria de acuerdo a sus necesidades hasta que la misma se ajusta a la rutina del grupo.

Rutina diaria

Junto al educador y al grupo asignado al niño, y también las condiciones del espacio, una rutina diaria estructurada con ritos sirve de orientación para los niños y sus familias.

Para los niños una rutina que se repite a diario, pero también la existencia de libertad para su actuación independiente son de una importancia decisiva. Gracias a una rutina diaria rítmica los niños tienen una sensación de seguridad y control. Las transiciones diarias (p. ej. el cambio de la habitación del grupo al jardín) son situaciones clave en las que los niños adquieren competencias para manejar los cambios y controlar las nuevas situaciones. Esto se facilita por medio de rutinas que se repiten habitualmente. Como los procesos son conocidos y previsibles, los niños pueden participar en ellos de manera activa e independiente.

  • Elementos fijos de la rutina diaria son por ejemplo:
  • Llegada a un grupo
  • Círculo matinal/desayuno
  • Actividades/fase de educación de libre elección (juego libre)
  • Almuerzo
  • Siesta/descanso
  • Merienda
  • Despedida

Saludo

A fin de facilitar la llegada por la mañana para el niño y los padres, los educadores crean un ambiente cómodo y acogedor, es decir preparan la habitación y le dan una bienvenida cordial a cada familia. Los niños y los educadores comienzan el día con un círculo matinal colectivo. En este círculo matinal cada niño es saludado individualmente, y puede elegir libremente canciones y juegos con canciones en ambos idiomas. Por medio de la utilización adicional de instrumentos, se promueven las primeras experiencias de ritmo musical.

Entonces tiene lugar un plácido desayuno, en el cual los niños disfrutan de la convivencia en el grupo y se fortalecen para la mañana llena de actividades.

El significado del juego

Jugar es aprender – Juego es educación.

Para nosotros es importante que cada niño tenga tiempo suficiente para jugar libremente. Éste puede elegir los juguetes y materiales de juego que desee. En el juego el niño se enfrenta de forma activa y libre con su entorno y experimenta sus propias experiencias personales. Esto le proporciona una base elemental para su educación futura (capacidad de concentración, pensamiento lógico, creatividad, autonomía, tolerancia a la frustración, etc.). El juego infantil crea los requisitos ideales para los procesos cognitivos exitosos en todos los ámbitos de la educación durante la primera infancia.

El niño adquiere conocimientos sobre sí mismo (la búsqueda del yo, desarrollo de la personalidad, conocimiento de sus capacidades y límites personales). Amplía sus competencias sociales y lingüísticas y adquieren conocimientos sobre materiales y su modo de funcionamiento.

En juegos de roles asimilan vivencias y experiencias, reforzando de esta forma su capacidad de enfrentarse a los retos diarios. El juego es para nosotros muy importante y ocupa una posición primordial en el quehacer diario. Tenemos un vivo interés en el tema de educación por medio del juego, y de esta forma hacemos un seguimiento de los procesos cognitivos del niño.

A diario nosotros ofrecemos al niño actividades en las distintas áreas educativas. Pero el niño tiene posibilidad de elegir siempre. El punto de partida a la hora de organizar las actividades son siempre los intereses de los niños. Ejemplo de las actividades habituales son: jugar con barro y pintar, circuitos de movimiento físico, días en la naturaleza y excursiones, experiencias sensoriales, juegos de mesa, juegos de roles, juego libre, y así por el estilo…

Comidas

Comer significa algo más que saciarse: las comidas juntos son situaciones clave y formativas en la rutina pedagógica que son sumamente importantes. Le Jardin se ocupa de proporcionar en lo posible una alimentación sana, variada y equilibrada. Adicionalmente tenemos en cuenta las alergias e intolerancias alimentarias de los distintos niños.

Valoramos enormemente que el niño desarrolle una relación positiva con la comida, y que no la viva como una obligación. El disfrute y la atención son valores que queremos transmitir en lo que respecta al tema de la comida. No obstante, esto no impide que el niño pueda vivir y experimentar la comida de forma autónoma y con todos los sentidos. Consideramos importante que el niño desarrolle una sensación de lo que necesita. Aprende a estimar su sensación de tener hambre, sed o estar satisfecho. En las comidas tenemos muy en cuenta nuestra función ejemplificadora y siempre comemos juntos con los niños. Las comidas juntos son un ritual y una rutina para los niños y ofrecen seguridad en la rutina diaria. Adicionalmente, comer juntos promueve la convivencia y el intercambio en el grupo.

Siestas y descansos

En la vida diaria el niño requiere de fases de descanso y relajación.

La necesidad de reposo del niño es muy distinta en función de la edad y la personalidad. Las siestas y descansos a una hora fija ofrecen al niño una posibilidad de bajar el ritmo y una estructuración del día. Para nosotros es importante ocuparnos de las necesidades de reposo individuales, y respetarlas. Cada niño tiene su propio sitio de dormir en nuestro centro, donde se siente seguro y protegido.

En lo que respecta a los cambios de necesidad de reposo actual del niño, nuestros educadores mantienen un intercambio continuo con los padres. De esta forma nos aseguramos de una planificación activa de la transición de los ritmos de reposo en proceso de cambio.

Debido al respeto que tenemos al descanso del niño, en la guardería nos cuidamos de no despertar a ningún niño.

Nosotros facilitamos al niño su tiempo de reposo para que pueda equiparar su activa mañana. También ofrecemos zonas de descanso y recogimiento a los niños mayores, las cuales los niños utilizan según las necesiten.

Cuidado

El cuidado es una parte central de nuestra rutina y nuestra actividad pedagógica. El niño participa de manera activa en su cuidado. A través de esto aprende a tomar conciencia de sus propias necesidades y de lo que es importante para su cuerpo y también de lo que le hace bien.

En cada uno de nuestros centros, ofrecemos un equipamiento sanitario apto para el niño de acuerdo a su edad, lo cual permite un acceso independiente gradual y una utilización autónoma.

Estos momentos dedicados al cuidado personal son una parte importante de nuestra rutina y permiten una convivencia oral intensa con los distintos niños. Tenemos cuidado en planificar estos momentos de forma individual, basándonos en una atención caracterizada por la sensibilidad y el respeto. En el cuidado personal se respeta y se tiene en cuenta la intimidad y las necesidades físicas del niño.

Por medio del continuo intercambio con los padres, podemos reconocer las necesidades de cada niño y tratarlas de manera más exacta e individual.

 

[1] http://nifbe.de